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Un abanderado ejemplar

Rafael Nadal será el abanderado de España en los Juegos Olímpicos y nadie podría discutir su merecimiento. No es un deportista normal, hace mucho que rebasó todas las expectativas. Con una raqueta en la mano, sí, pero también fuera de la pista. Nadal no es, y ya nunca será, uno más. Ha sido un ciclón en el circuito del tenis, pero es mucho más que un deportista, también es un ejemplo. Su ilustre palmarés demuestra que ha sido uno de los mejores de la historia, pero si sólo miramos las cifras estaremos despreciando muchas de las facetas que le han hecho realmente grande.
Nadal es un ejemplo de superación y esfuerzo, un tenista de talento innegable que siempre ha trabajado para dar un paso más, para seguir mejorando, para tallar poco a poco su carrera hasta convertirse en un icono, un referente único. Sus duelos con Federer y Djokovic trascienden al tenis, no son sólo momentos para los que nos gusta este deporte, también suponen un evento global, estallidos de carisma y buenas maneras. Porque esto también es importante, Nadal siempre ha sido elegante, un buen compañero, alguien que ha provocado la admiración de todos.
El día 27 de julio, cuando la megafonía del Estadio Olímpico de Londres anuncie el nombre de España, Rafa portará la bandera y abrirá el paso de una delegación llena de ilusiones y buenos augurios. Las cámaras de todo el mundo le enfocarán y le distinguirán rápidamente como uno de los motivos para seguir los Juegos Olímpicos. Cualquier aficionado al deporte sabe lo que ese chico de Manacor ha supuesto en los últimos años. Buen tenis, sí, el mejor tenis que se haya podido hacer, pero también dedicación, esfuerzo, trabajo, compañerismo, entrega, elegancia y saber hacer, un coctel de virtudes difíciles de encontrar que él siempre ha sabido sublimar. Hace cuatro años, en Pekín, Nadal ya demostró su eterno compromiso con nuestro país y lucho hasta el oro por España. Ahora, en Londres, llevará la bandera y luchará hasta el final como siempre lo hace, porque esa es su manera de entender las cosas. En estos momentos delicados para nuestro país, días en los que el pesimismo parece tomar posiciones e imponerse sobre todas las cosas, tener un representante de la fuerza y el carisma de Nadal nos tiene que recordar que no podemos dejar de luchar en lo que creemos. Nadal es España y todos nosotros somos Nadal.

 

José Luis Escañuela

Presidente

Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.