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Sueños para 2012

Prometo que intenté alargar el año 2011 cuanto pude. Que hubiera deseado que no llegara a su fin. Y ello no sólo por razones vinculadas a nuestro deporte sino también de índole personal. Y es que este año que acaba nos ha traído grandes satisfacciones que permanecerán para siempre en el tenis español; y también momentos personales irrepetibles por los que doy gracias.

Lo conseguido en Sevilla por nuestra Selección reviste caracteres que exceden del terreno de los resultados o de la competencia. El espectáculo de Sevilla da una idea diferente al sentido de lo que nuestro deporte representa. 27.700 espectadores y audiencias por encima del 36%, demuestran lo que somos capaces de crear y representar. Cierto es que la dicotomía entre lo que supone el tenis como deporte popular y masivo, es contradicho por quienes lo sitúan como deporte de élite. Pero más allá de lo anterior, y, saben que yo siempre me he situado entre los primeros, las cifras de la Final de Sevilla, son incontrovertibles.

Hace menos de tres años que llegué a la Presidencia de la RFET. y, ante la pregunta de si seríamos capaces de reeditar los éxitos, contesté que lo mejor estaba por llegar.

Y así ha sido, la Final de Sevilla fue vista por mayor audiencia aún en la repetición de sus imágenes; y el partido de Nadal contra Delpo, ha sido el más visto en la historia de las Finales Davis. En cuanto al recinto, puede que no fuera el idóneo para un evento de tenis considerado en términos ideales; sin embargo, el esfuerzo de adaptación del mismo realizado por el Ayuntamiento de Sevilla y el equipo de la RFET. nos ha brindado un posicionamiento único que habrá que aprovechar.

Por otro lado, desde la RFET hemos tomado decisiones varias que nos han hecho poder compartir el triunfo de una manera especial. Primero fue sufragar el ojo de Halcón en Bélgica, lo que coadyuvó a que en USA fuera asumido por la ITF; después, el recurso contra la pista que la Federación Americana había “preparado” para recibirnos en Austin. Y finalmente, los medios que se pusieron a favor de Nadal y Ferrer para comparecer en Córdoba en las Semifinales contra Francia, que ya habíamos ganado desde nuestra salida -una hora después de concluir la Final- de Nueva York.

Así que -ya ven- tengo razones poderosas para intentar extender el año 2.011 mucho más de su fecha de terminación.

Es evidente que la Copa Davis (Campeonato del Mundo de Tenis) no se regala, sino que se conquista; y así ha sido nuevamente. Por mi parte, quiero agradecer especialmente su compromiso a los aficionados que nos siguieron en Córdoba y en Sevilla. Sus ciudades se entregaron a un momento único que pertenece a la gloria. De igual modo, estas ciudades apostaron por el deporte, y, a la postre, ha significado para ellas parámetros económicos notabilísimos con índices de desempleo inferiores a idénticos periodos de -nada menos- 2.007.

Pero, en especial, quiero tener un recuerdo de corazón para los aficionados que estuvieron en Sevilla en las gradas posteriores al recinto que comprendía la pista. Ellos nos hacen especialmente grandes.

Sobre todas las cosas, nos ha interesado siempre crear las mejores condiciones para el éxito deportivo. Así lo fue en Córdoba, con un “calor” climático y de público que juzgábamos sería favorable a nuestros intereses; y lo fue en Sevilla, donde un recinto de capacidad extraordinaria nos posibilitó competir con una pujante hinchada argentina, que nos hubiera “devorado” en un pabellón inferior.

Si a ello unimos el apoyo de la Casa Real durante toda la Final y la presencia de todas las autoridades nacionales y autonómicas, es para sentirnos extraordinariamente felices como deporte y como fenómeno social.

Muchos son los retos del 2.012, donde existe una tendencia al apartamiento del deporte de la acción política o pública de la que discrepo. Pero a esto le dedicaré otro artículo; mientras tanto, dejenme por favor que alargue un poco más 2.011.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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