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Una final en el horizonte

En unos días, Sevilla vivirá una Final de la Copa Davis, clave para el tenis español. Para llegar aquí, España ha ganado dos Eliminatorias fuera, contra Bélgica y contra USA; y una muy dura en casa contra Francia. Llegar a una Final está reservado a la Leyenda, a quienes tienen la convicción. Tal vez una, pudiera dimanar de una casualidad. Pero la continuidad en los objetivos responde a un talento y a un sentimiento por los colores incomparables.

Me gustaría poder apartar todo lo accidental del espectáculo que veremos en el Estadio de La Cartuja. Que pudieramos detener el tiempo y que cada segundo alcanzara horas o edades ciegas.

Si pudiera pedir un deseo, tal vez sería apurar el instante; y poderlo hacer desde la perspectiva de unos años. Entonces -cuando estos transcurran- valoraremos lo que vamos a vivir; el regalo que este Equipo nos hará en forma de emoción, de sentimiento o de pasión.

Entraré en el Estadio Olímpico consciente de que la vida no vuelve… Cuando acaba una Eliminatoria, suelo permanecer sentado un largo instante, hasta que el sol se ahoga y la oscuridad lo invade todo. Pero es entonces cuando una luz emerge y me recuerda la fugacidad de la vida y de los buenos momentos.

En estos tiempos de redes sociales y de medios virtuales en los que sólo se habla de tenis… el deporte que amamos y que nos une… apartemos todas las diferencias, todo lo esquivo y miremos el horizonte mientras dure esa luz que sólo tiene Sevilla; ese azul que nos deslumbra…

Y cuando la bruma del Guadalquivir nos alcance, que crucemos ese río, sin miedo, como hacia una playa de arena blanca; y recordemos que la vida nos dió el regalo de estar allí, cuando unos héroes nos hicieron importantes, levantando juntos, una quimérica Ensaladera de Plata.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.