Skip to content


Sobre la ternura

A veinticuatro horas del comienzo de la Semifinal de la Davis en la ciudad de Córdoba y en el nerviosismo propio de una tesitura clave para el tenis español, quiero, sin embargo, referirme a la ternura. En estos días que nos han llevado desde Sevilla a Nueva York y de Nueva York a Córdoba, en apenas unas horas, quiero evocar lo que he sentido en el atardecer sobre una pista donde todos gritaban “Nole, Nole” y todos acabaron exclamando “Rafa, Rafa”; y, sobre todo, lo que viví después; y, desde esta columna, expresar el sentimiento de ternura hacia quienes con apenas veintitantos años, salen a una pista de tenis a enfrentarse contra todos sin un rincón donde alguien pueda siquiera -en el peor momento- propiciar un abrazo.

Un abrazo necesario, cuando todos gritan otro nombre o cuando una bola arrastra tu pena y tu impotencia… un abrazo profundo cuando te enfrentas a tu propio abismo personal. Un abrazo imprescindible cuando te hallas en un frío confín de una tierra sin nombre donde solo hay viento que te acoja.

Córdoba fue la cuna de la sabiduría. Tierra de poetas, de filósofos, de humanistas y de médicos. Los árabes se movieron desde el Norte y el Centro de África, hasta el centro de Asia y el mediodía de Europa. Pero fue Córdoba, sobre Damasco, Bagdad, Nishapur, Samarkanda… el centro de todo; el lugar oculto donde la palabra era arte y cuando aún no existía siquiera la literatura.

Conmovido por lo que vi en estos días; por la ternura de quienes esperaron a que acabara este o aquel partido; por quienes en este u otro viaje, se dedicaron a componer los sueños rotos o el alma vencida. Conmovido por el grito unánime de españoles y españolas que, detrás de una televisión, gritaron Rafa, Rafa… abrazándolo con toda su ternura, cuando no había un solo refugio en una pista maldita. Conmovido por alguna mirada buscando comprensión y por la pureza del amor incondicional a aquellos que queremos… y que nos esperan más allá de la ficción de las victorias o las derrotas…

Y hoy a veinticuatro horas del inicio de la Eliminatoria más difícil de la historia; nuestra Final de Davis más inmediata, contra Francia; pido a esa Córdoba orgullosa aún y especialmente en el drama, y a todos los que nos honren con su presencia en la Plaza de los Califas, ternura… ternura inmensa con los nuestros. Con David, Rafa, Feliciano y Fer. Que el grito unánime que sólo aquí sabemos pronunciar, repare las afrentas sufridas en lugares y países ajenos.

Que todo Córdoba se una en un solo grito de ternura; en un solo abrazo que transforme esos gritos en otras pistas. Que Córdoba sea Bagdad, Samarkanda, Damasco, Nishapur, pero que, sobre todo, sea Córdoba y a diferencia de quienes acabaron tarde con “Rafa, Rafa”, no cejen en un “España, España”, desde el inicio de la Eliminatoria.

Y traigamos a esta vieja ciudad del Sur, oculta y con embrujo, nuestros viejos dolores enterrados, para entre todos, que España se clasifique para una nueva Final de la Davis.

Gracias.

José Luis Escañuela

Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

Etiquetas , .