Skip to content


A dos metros del cielo

Es innegable que la vida puede cambiar en un segundo y que cuanto has construido se puede desmoronar sin solución de continuidad. Hace unos meses, con motivo de la Eliminatoria de Copa Davis de Bélgica, recibimos la noticia de la retirada (confiamos que temporal) del futbolista Miki Roque por un cáncer del que se encuentra recuperándose.

Recientemente un periodista y amigo, con 36 años, recibió la noticia, al tratarse de una simple otitis, de que padecía un linfoma. Hoy se encuentra ingresado en un hospital sometido a un fuerte tratamiento. La tragedia y el dolor son consustanciales al hecho de estar vivo. No hay nadie que no tenga un recuerdo de alguien ausente. Sin embargo, muchas veces las despedidas no son posibles y la partida incompatible con un abrazo o un te quiero.

Una de las preguntas con que el ser humano se enfrenta es cuál es el último pensamiento o el postrero recuerdo antes de la muerte. Creo que el amor es uno de los sentimientos que la trascienden hasta el punto de que la agonía vincula a la imposibilidad de despedirte de quien amas.

Frente a panorama tan desolador, lleno de impotencia y de desgracias, justo es reconocer que también subsiste la esperanza. La guía de lo que uno ha vivido permanece como insoslayable patrimonio de la fragilidad de la existencia. Se trata del fulgor del relámpago que nos retrotrae a lo que hemos sentido o amado.

En unos días, Córdoba vivirá unas semifinales de Copa Davis del más alto nivel. La Plaza de Toros de Los Califas se llenará para ver el milagro del tenis junto al esplendor y la decadencia de la cultura árabe que la circunda. Son muchos los momentos que nuestros deportistas han convertido en imperdurables y particularmente los míos.

Córdoba será un nuevo momento para ello: para gozar de otro momento irrepetible, pleno de emoción en un entorno orgulloso de su pasado y celoso de conservarlo secretamente como todo lo andaluz. Pero al mismo tiempo, será también ocasión de recordar a quienes sufren, especialmente ahora a quienes lo hacen habiendo estado vinculados al deporte.

Quiero por ello que, mientras observamos a unos tenistas de leyenda hacernos caminar hacia el posible esplendor de una nueva Final de Copa Davis, evoquemos a quienes, con nosotros, han vivido momentos análogos, y que hoy no podrán compartirlo. Con ellos, presentes o no, recorreré los dos metros que me separan del cielo.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

Etiquetas , .