Skip to content


La habanera de Texas

He dejado pasar varios días para hacer memoria de lo que ocurrió en Austin en los Cuartos de Final de la Copa Davis. Y lo he hecho por varias razones. La primera, el jet lag, del que aun no hemos salido completamente. La segunda, realizar un análisis sosegado de cuanto ocurrió al sur de los EEUU un fin de semana de Julio aparentemente anodino, que resultó histórico y legendario para el tenis español.

Texas empezó bien, como consecuencia de la colaboración que Antonia Warren y toda la Casa de España de Austin, nos brindó. El primer acto de recepción fue el nombramiento como Hijo Adoptivo de la ciudad del Equipo español. En su discurso, la Presidenta de la Casa de España se refirió, en primer lugar, a Ortega y Gasset, cuyas palabras transcribió literalmente: “solo es posible avanzar cuando se mira lejos. Solo cabe progresar cuando se piensa en grande”

El acto continuó con el recordatorio y la memoria del poeta Juan Ramón Jiménez, que puntualmente recorriera la aridez tejana; en un camino sin retorno en vida a su Moguer natal.

Durante los días que transcurrieron, el equipo español mantuvo una firme convicción y una elogiable unidad en torno al propósito de ganar, donde nadie lo intuyera o vislumbrara. La organización por parte de la Federación USA (USTA) fue brillante. El propio sorteo resultó un gran espectáculo donde un grupo local de música country animó lo que fue la jornada anterior a la Eliminatoria.

Cuando el equipo salió por primera vez a la pista, resultó hacerlo en un Pabellón de 18.000 espectadores, -completamente lleno- en los que, gracias a la gestión de los responsables de la RFET, 1.700 de ellos eran españoles o descendientes de ellos y estaban todos situados en el mismo sector del recinto. El estadio no había albergado acontecimientos vinculados a equipos profesionales, y, por el contrario, era la sede del equipo universitario de la muy prestigiosa University of Texas, que da vida a Austin. El equipo de tenis universitario, por cierto, está dirigido por Ricardo Rubio, un gaditano en el Estado de la solitaria estrella.

Todo lo demás -en una tierra donde más de 3.000.000 de españoles emigraron en los años 40-, fue un sueño, que pareció una eternidad, pero respecto al cual nos hubiera gustado ahora poder haber parado el reloj.

No haré ningún análisis técnico, porque corresponde a otros; pero quiero recordar los partidos en los ojos de los que lloraron al escuchar el Himno nacional de España.

El partido de Feliciano López fue imperdurable y tuvo el dramatismo y la emoción necesarias para hacer de su recuerdo historia del tenis español. Tras cinco sets, el primer punto cayó de nuestro lado. A continuación, David Ferrer realizó un partido perfecto que nos puso rumbo a unas Semifinales que pueden preceder una nueva Final de la Copa Davis.

Tras el dobles, donde nuestros jugadores, Marcels Granollers y Fernando Verdasco, dieron todo lo que tenían; la Jornada Final hacía entrever una llama de esperanza entre el colorido y el ardor de los seguidores americanos.

Y fue entonces cuando -contra todo y todos- (algo que ha caracterizado su vida) surgió un épico David Ferrer. Un tenista que, en estos momentos, es el seis del mundo y que se enfrentaba a una estadística contraria a España en todas sus visitas a EEUU.

De lo ocurrido allí, me queda lo que sentí y lo que Albert Costa dijo en la celebración. “He ganado un Roland Garros e innumerables Torneos, pero hoy es día más feliz de mi vida.”

Pero, sobre todo, la victoria pertenece a unos jugadores y a un capitán que se lo jugaron todo en un remoto lugar del que quedará la hazaña de David, Feli, Fer y Marcel.

La Habanera era una música que los españoles traían de Cuba. Decía Antonio Burgos que la Habanera de Cádiz era una declaración de amor a la libertad y a la ciudad gaditana.

Varios días después, permítanme que exprese mi amor por lo que ocurrió en Texas y la hazaña de cuatro jugadores legendarios que lo dejaron todo por España. A ellos, les dedico la Habanera de Texas.

Ya saben, si la vida me permite el gozo de volver a ella, -dejaría atrás por un solo momento las tragedias que me asolan y únicamente pediría el gozo de volver a vivirla…. -gozo que agradezco y ante el que me postro- que cuatro héroes crearon en un desierto al sur de EEUU.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

Etiquetas .