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Crecer y evolucionar = Lentitud y dificultades

Quiero hacer una serie de reflexiones, que por experiencia personal, he llegado a considerar. Ellas hacen referencia a lo difícil que es crecer para un deporte como el tenis dentro de una comunidad pequeña. En principio hay dos direcciones en cuanto a la problemática en sí, una histórica y geográfica, que es hacia fuera, es decir, una comunidad pequeña, tiene poca relevancia en la vorágine del tenis nacional, aunque bien es cierto, que de un tiempo a esta parte, sí que es verdad que algo hemos mejorado.

Por otro lado toda competición de calidad, para jugadores con un nivel que se sale de la media de la comunidad es cara, ya que hay que abordar desplazamientos. Y por otro lado tenemos la verdadera dificultad, que es la interior, es decir, la idiosincrasia y peculiaridades de la propia comunidad y como el tenis está montado en ella desde, en nuestro caso, más de 25 años.

Me gustaría compartir con vosotros estas realidades, con la esperanza de aportar luz en casos similares, e incluso concienciar a las personas para que no se repitan estas cosas e incluso los que las sufrimos podamos tener ayuda o consejo.

Navarra es mi comunidad, pequeña, uniprovincial, características que para el tenis nos suponen un escollo que salvar. Pero en positivo en los últimos años hemos encontrado la comprensión y el buen hacer de las instituciones, Gobierno Regional e incluso un Ayuntamiento.

Hasta aquí las cosas no han ido del todo mal, y me imagino que algún lector se ve dibujado. Pero aquí llega el problema, justo donde, de buena lógica, no debería producirse, es decir, con las personas que formamos la familia del tenis navarro (dirigentes, entrenadores, jugadores, entornos, etc).

Aquí es donde quiero llegar, al tema de las personas que conformamos directamente el deporte en cuestión. Es inadmisible que el capricho, el egoísmo, los celos profesionales, las envidias, la falta de ética, de profesionalidad y la falta de escrúpulos, hagan que un paso adelante fundamental para un deporte minoritario en una comunidad como la nuestra esté en riesgo de desaparecer.

Pensar en tenis, presupone y obliga a pensar en deportistas, en personas, en su bienestar y progresión por encima de cualquier cosa. Dentro del mundo de los profesionales de la enseñanza del tenis, que lo conozco bastante bien, he podido clasificar varios tipos, por un lado tenemos los instructores, monitores, entrenadores y profesores (todos ellos grados de especialización previo estudios, denominados Nivel I, II y III).

Y dos tipos más, los primeros peligrosos, que son los intrusos (personas sin cualificación que hacen labores similares a las de profesionales) y los segundos peligrosísimos, que son los tirabolas con galones (personas, generalmente tituladas hace muchos años, que por años de práctica y por ocupar cargos de relevancia en ciertos clubes, tienen una opinión de cierto peso dentro del ámbito del deporte).

Convivir en una comunidad con estos tipos de profesionales es muy peligroso, cuestión que se hace más peligrosa cuando las personas encargadas, en las diferentes instalaciones o instituciones, de la dirección, gestión y supervisión de las escuelas o servicios de tenis, tampoco tienen los conocimientos mínimos de hacia donde circula la realidad del tenis y se dejan influir por los tirabolas con galones a los que confían las decisiones internas e incluso las externas del determinado deporte.

Para poder llamarse PROFESIONAL DE LA ENSEÑANZA de cualquier deporte, y en concreto del tenis, que es mi realidad, debería ser obligatorio formarse en un principio, pero ya no quedarse ahí. Debería ser más importante el reciclaje, el acudir a jornadas, debates, simposiums, etc, donde se trabaja en avanzar, comunicar y debatir sobre las últimas novedades y tendencias de nuestro deporte.

Es más, y voy más lejos, por parte de las entidades contratantes, debería ser obligatorio esta formación y especialización del personal de la instalación, ya que este activo desemboca directamente en el alumnado, además de ayudar a la evolución y progresión de nuestro deporte, dentro de la instalación.

No pensar así, ser un profesional vago, irresponsable y egoísta, nos lleva a situaciones en las que el tenis, y los deportistas, se ven perjudicados. Nuestro deporte y sus protagonistas no se merecen esto, se merecen algo mejor, y estamos obligados a dárselo. Y si no es el caso, debemos retirarnos, ceder el testigo, dejar paso a nuevas generaciones de personas formadas, o más formadas, que con ilusión lleven a nuestro deporte en Navarra a donde debe estar. Es frustrante, como dirigente y profesional, ver cómo estas personas pueden derruir el sueño de unos deportistas de hacer de su deporte su forma de vida.

Cuando el formar a deportistas se convierte en un negocio, puede pasar como en la vida real, es la selva, entran en juego habilidades oscuras de personas con cierta influencia que pueden dilapidar el trabajo de unas por la ilusión de otras. Creo que es el momento de hablar alto y claro, ya que de no cambiar la situación, en Navarra, el tenis nunca podrá crecer y compararse con otras comunidades. Es posible que en un futuro los pasos adelante que últimamente estamos dando se conviertan en varios metros de retroceso, con caída y sin posibilidad de levantarse.

Los tenistas navarros, en edad de formación, se merecen que les entrenen los mejores, o por lo menos los profesionales mejor formados. Lo que les hará a ellos y a los clubes por los que compiten vivir una realidad preciosa, llena de ilusión y éxitos.

No perdamos el norte, trabajamos para ellos, para nuestros alumnos y para nuestros tenistas, ellos son los que han de guiar nuestra forma de trabajar, hemos de cubrir sus expectativas y no al revés. Nunca podemos imponer nuestro bienestar o comodidad a su ilusión u objetivos, ya que de ser así no les aportaremos nada, y lo que evolucionen se deberá simplemente a sus habilidades para este nuestro deporte.

Quiero acabar con una petición de esperanza, que es para los dirigentes deportivos de las entidades donde se enseña a jugar al tenis, que en mi opinión son las personas que tienen la llave del éxito del deporte nacional. Es importante que trabajen para tener al mejor profesional, o al mejor equipo, ya que eso garantizará que el servicio que ponen para sus socios o abonados va a desarrollarse con garantías, y les va a garantizar el éxito futuro que todos perseguimos.

Animo, ilusión y suerte.

Y concluyo con la frase que guía mi forma de trabajar en el tenis y en la vida.

Todo Exito Necesita Ilusión y Sacrificio

Andrés Sanzol Salinas
Presidente Comité Nacional de Docencia

Autor Andrés Sanzol.

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