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Tallin: Cena con música de hierba y cuerda

Pedro_hernandezTanto en la Copa Davis como en la Fed Cup, así como en los Campeonatos Nacionales de Tenis por equipos, las tradicionales cenas previas a la competición son una rica fuente de anécdotas, risas y buen ambiente. Siempre pasan cosas sorprendentes. En Tallin, en un pequeño salón del hotel en el que estábamos equipos y autoridades, casi en familia, la sorpresa fue musical. Primero apareció una guitarrista y a su lado un chaval que portaba un tiesto en sus manos lleno de hierbas. El presentador anunció que se trataba del recién ganador de un concurso muy popular en la televisión estonia (pensamos que una especie de OT), y que nos iba a deleitar con una de sus piezas.

La escena fue del todo inesperada, la chica sentada con la guitarra y un rubiales de pie con una maceta en el fondo del salón. Ella arranca con los primeros acordes, y cuando pensamos que comenzará a cantar, el chaval coge un trozo de hierba, la manipula entre sus manos, y se lanza a emitir sonidos más propios de una granja. Ante las risas generales, resulta que las onomatopeyas animales no eran más que ejercicios para afinar el trozo de hierba que apretaba entre sus pulgares. Una vez afinada, comienza su recital friki ante el asombro de propios y extraños.

Hace años, se hizo muy famoso un pequeño libro llamado The Sound of Music and Plants, (El sonido de la música y las plantas), en el que Dorothy Retallack detallaba los experimentos que dirigió en gabinetes de controles biotrónicos de un colegio de Denver estudiando el efecto de la música sobre las plantas. Concluyó que exponerlas a la música de Jimi Hendrix, Vanilla Fudge y Led Zeppelín, las mataba, pero que la música clásica las robustecía, que el jazz hacía que giraran sus tallos y que la música clásica del norte de la India acercaba a las plantas a los altavoces.

No seré yo quien me atreva a valorar la evidente influencia de la hierba en la música de Jimmy Hendrix, Led Zeppelin, el jazz y la música del norte de la India, experiencia sobre la que muchos aún divagan, ni para emprender estudios sobre los efectos del orujo de hierbas en las canciones, pero hay que reconocer que Dorothy Retallack abrió una línea de investigación que en nuestros días es todo un negocio.

En otro orden de estudios, también una doctora, Linda Long generó por ordenador las secuencias de notas musicales, a partir de proteínas de plantas aisladas de hierbas comunes y las plantas medicinales. Vendió muchos discos y encontró ritmos impensables.

Desconozco cuantos discos o galas podrán realizar nuestro chaval trompe-herbista y su compañera, pero en Tallin ya tuvo su primera experiencia de fusión flamenca. Con su gracia sevillana, Rafa, el preparador físico de Carla Suárez, le pidió la guitarra a la jovencita y se arrancó con el ‘Volando Voy’ de Kilo Veneno ante los aplausos y el ‘vamos, vamos’ del equipo. El luthier de OT respondió con su instrumento. Y claro, tanto ritmo provocó que la hierba sonora en las manos de un estonio, junto a la voz de un sevillano, las palmas de los dos equipos y el tañir de una guitarra, se convirtiera en una gran fin de fiesta. Eso si que fue arte, y una aportación del tenis femenino a Tallin, la capital de la cultura europea en 2011.

Pedro Hernández
Director de Comunicación de la RFET

Autor Pedro Hernández.

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