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El torneo femenino interclubs damas del Club Egara, la energía de lo femenino

presidente_2Hace pocos días, tuve la ocasión de asistir al acto de entrega de premios de la XXIX edición del Torneo de Tenis Femenino Interclubs Damas, que tuvo lugar en el Club Egara de Terrassa, en la provincia de Barcelona. Dicho acto coincidió con una comida que es el colofón a un torneo que se juega con carácter habitual un día a la semana (jueves) y en el que participan 68 equipos, 50 clubes y nada menos que alrededor de 1.200 jugadoras.

El Club Egara es una entidad cuyo actual Presidente, Pere Marcet, fue elegido hace apenas un año (prácticamente igual que en mi caso). Se trata de una institución cuyas instalaciones son modernas y han sido reestructuradas, y donde el esfuerzo financiero para subvenir a la mismas por parte de los socios es muy importante. La Junta Directiva aparenta una gran ilusión y se puede percibir que ello no es óbice para la solvencia en la gestión en los duros tiempos en que nos hallamos.

La velada fue deliciosa y pocas veces he pasado mejores momentos que los allí vividos durante la entrega de distinciones. El salón –muy amplío– estaba completamente lleno de jugadoras y equipos. Las actuaciones demostraron el grado de integración de todas ellas en disfrutar del momento, más allá del resultado. Excepcional la simulación de un enfrentamiento deportivo en el escenario, cuyas protagonistas rayaron a una gran altura.

Y excepcional también su alma mater, Karina Herms. Organizar un campeonato interclubs con tantas participantes resulta muy complejo, armonizar sus incidencias y concluir con una integración y unidad como la que allí ví, merecen un alto reconocimiento. A veces, no valoramos lo difícil que es hacer las cosas aparentemente fáciles.

Dicen que el arte de la observación tiene naturaleza femenina. Lo masculino concierne a la contradicción y a la lucha, lo femenino a la ausencia de conflicto y a la confianza, probablemente por la adaptación de la mujer al sufrimiento. El hombre suele confundir felicidad con la consecución de objetivos, la mujer no se enreda en ello. Quien no busca el mérito, éste no le es negado.

El símbolo del ying y el yang consisten en dos peces que casi se funden el uno con el otro, en un movimiento profundo en el círculo de la energía. Lo masculino y lo femenino no son antagónicos sino complementarios en el absoluto. Donde hay meditación en lo femenino, hay observación en lo masculino. Por ello, la energía que allí ví y con la que gocé, la estimé imprescindible para que el tenis siga adelante. No podemos relegar a olvido que hubieron de transcurrir muchos años para simplemente descubrir que los árboles están vivos, y transcurrirán muchos más hasta que alguien demuestre que todo lo que nace, muere y todo lo que muere, nace.

Aprendamos de la energía femenina y de la gratitud a la existencia por permitirnos vivir momentos como el que yo experimenté en el Club Egara en un mediodía que parecía trivial y resultó heroico en el sentido del poeta Whitman. Que ese aprendizaje y esa energía femenina, nos permitan seguir siendo tan grandes y seguir siendo el deporte número uno.

Gracias a Karina Herms y a todas las que hacen posible este gran torneo.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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