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Sueños para 2012

Prometo que intenté alargar el año 2011 cuanto pude. Que hubiera deseado que no llegara a su fin. Y ello no sólo por razones vinculadas a nuestro deporte sino también de índole personal. Y es que este año que acaba nos ha traído grandes satisfacciones que permanecerán para siempre en el tenis español; y también momentos personales irrepetibles por los que doy gracias.

Lo conseguido en Sevilla por nuestra Selección reviste caracteres que exceden del terreno de los resultados o de la competencia. El espectáculo de Sevilla da una idea diferente al sentido de lo que nuestro deporte representa. 27.700 espectadores y audiencias por encima del 36%, demuestran lo que somos capaces de crear y representar. Cierto es que la dicotomía entre lo que supone el tenis como deporte popular y masivo, es contradicho por quienes lo sitúan como deporte de élite. Pero más allá de lo anterior, y, saben que yo siempre me he situado entre los primeros, las cifras de la Final de Sevilla, son incontrovertibles.

Hace menos de tres años que llegué a la Presidencia de la RFET. y, ante la pregunta de si seríamos capaces de reeditar los éxitos, contesté que lo mejor estaba por llegar.

Y así ha sido, la Final de Sevilla fue vista por mayor audiencia aún en la repetición de sus imágenes; y el partido de Nadal contra Delpo, ha sido el más visto en la historia de las Finales Davis. En cuanto al recinto, puede que no fuera el idóneo para un evento de tenis considerado en términos ideales; sin embargo, el esfuerzo de adaptación del mismo realizado por el Ayuntamiento de Sevilla y el equipo de la RFET. nos ha brindado un posicionamiento único que habrá que aprovechar.

Por otro lado, desde la RFET hemos tomado decisiones varias que nos han hecho poder compartir el triunfo de una manera especial. Primero fue sufragar el ojo de Halcón en Bélgica, lo que coadyuvó a que en USA fuera asumido por la ITF; después, el recurso contra la pista que la Federación Americana había “preparado” para recibirnos en Austin. Y finalmente, los medios que se pusieron a favor de Nadal y Ferrer para comparecer en Córdoba en las Semifinales contra Francia, que ya habíamos ganado desde nuestra salida -una hora después de concluir la Final- de Nueva York.

Así que -ya ven- tengo razones poderosas para intentar extender el año 2.011 mucho más de su fecha de terminación.

Es evidente que la Copa Davis (Campeonato del Mundo de Tenis) no se regala, sino que se conquista; y así ha sido nuevamente. Por mi parte, quiero agradecer especialmente su compromiso a los aficionados que nos siguieron en Córdoba y en Sevilla. Sus ciudades se entregaron a un momento único que pertenece a la gloria. De igual modo, estas ciudades apostaron por el deporte, y, a la postre, ha significado para ellas parámetros económicos notabilísimos con índices de desempleo inferiores a idénticos periodos de -nada menos- 2.007.

Pero, en especial, quiero tener un recuerdo de corazón para los aficionados que estuvieron en Sevilla en las gradas posteriores al recinto que comprendía la pista. Ellos nos hacen especialmente grandes.

Sobre todas las cosas, nos ha interesado siempre crear las mejores condiciones para el éxito deportivo. Así lo fue en Córdoba, con un “calor” climático y de público que juzgábamos sería favorable a nuestros intereses; y lo fue en Sevilla, donde un recinto de capacidad extraordinaria nos posibilitó competir con una pujante hinchada argentina, que nos hubiera “devorado” en un pabellón inferior.

Si a ello unimos el apoyo de la Casa Real durante toda la Final y la presencia de todas las autoridades nacionales y autonómicas, es para sentirnos extraordinariamente felices como deporte y como fenómeno social.

Muchos son los retos del 2.012, donde existe una tendencia al apartamiento del deporte de la acción política o pública de la que discrepo. Pero a esto le dedicaré otro artículo; mientras tanto, dejenme por favor que alargue un poco más 2.011.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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¿Por qué nos vamos a olvidar de cómo fabricar campeones?

Tras la abolición en 1972 del sistema Challenge Round para decidir la victoria final en la Copa Davis, sólo España ha levantando la ensaladera de plata en cinco ocasiones en un lapsus de 11 años, tres de ellas en las cuatro últimas ediciones del torneo. Desde que se iniciara el camino del éxito en aquella primera ronda de 2000 ante Italia, esa demostración de calidad y eficacia se ha gestado con la aportación de 14 jugadores distintos en 36 eliminatorias: Albert Costa, Àlex Corretja, Joan Balcells, Francisco Clavet, Juan Carlos Ferrero, Carlos Moyà, Alberto Martín, Tommy Robredo, Felicano López, Fernando Verdasco, David Ferrer, Nicolás Almagro, Marcel Granollers y Rafael Nadal.

Semejante bagaje solo es comparable al de la brutal factoría australiana de Harry Hopman entre 1950 y 1968, cuando Australia ganó 15 títulos, disputando 15 de 19 finales como local amparada por el sistema de la Challenge Round, y con nombres de leyenda en sus filas como Rod Laver, Roy Emerson, Neale Fraser, Lew Hoad, Ken Rosewall, Tony Roche, Frank Segdman, Ken McGregor, John Bromwich, Ashley Cooper, Rex Hartwig, Fred Stolle o John Newcombe.

El enorme empujón que en la década de los 90 dieron al tenis español las victorias en Grand Slam y Fed Cup de Sergi Bruguera, Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez, fueron la primera palanca de esta enorme catapulta actual denominada Armada. Tres números uno mundiales, 13 victorias en Grand Slams, y medallas olímpicas, encabezan junto a las cinco Copa Davis en seis finales, una lista de estadísticas de vértigo.

El tenis español no sólo domina, sino que rompe barreras, algo que en la Copa Davis se ha escenificado en victorias tan trascendentes como la final ante Argentina en Mar del Plata 2008, o la semifinal del pasado mes de julio en Austin ante Estados Unidos, ambas en pista rápida y sin el concurso de Rafa Nadal, el jugador más determinante de la historia del tenis español y uno de los grandes de todos los tiempos del deporte mundial.

De la mano de un gran contingente de técnicos, y de una buena pirámide de torneos en los que forjar promesas, el tenis español ha demostrado una inusual capacidad de fabricar grandes jugadores. La pócima no ha sido la inaceptable receta tramposa que airea Yannick Noah, sino el esfuerzo, el trabajo, la convicción, el compromiso, la ilusión y el constante empeño por mejorar.

Ahora que la final de la Copa Davis ha robado el corazón de los españoles, que han vivido lo sucedido en La Cartuja con una pasión y fidelidad que han hecho batir todos los récords de audiencia de este deporte ya de por sí de grandes audiencias, la alegría parece un tanto empañada por una pregunta en el aire: ¿Hay relevo en el tenis español? Hay análisis que auguran un negro futuro, veredictos influenciados sin duda por las declaraciones de los héroes de Sevilla dejando al margen su participación en las próximas eliminatorias.

Aunque es cierto que es irrepetible encadenar una época como la actual, no creo que España se haya olvidado de cómo fabricar tenistas competentes. Y tampoco creo que los héroes de Sevilla hayan dicho adiós a la competición de la ensaladera de plata, sino que han pedido un descanso mental y físico ante las exigencias que la misma supone en su intenso calendario. Estoy convencido de que si se acercan grandes momentos en esta competición mágica y trascendente, ellos estarán disponibles para defender una vez más a España.

No se puede analizar el futuro del tenis español sin hacerlo también con el resto de países. Aunque nadie dispone de la bola de cristal, para mi la pregunta en estos momentos es: ¿Hay relevo de tenistas para seguir aportando al tenis partidos de la calidad que ofrecen los duelos Roger Federer, Rafa Nadal, Novak Djokovic, Andy Murray, David Ferrer o Juan Martín Del Potro? Y mi respuesta a esa pregunta está tan cerca del no como alejada del sí. Y en ese análisis de un futuro de dominio incierto por una nueva hornada de jugadores que no presentan señas de megacracks, el tenis masculino español no tiene precisamente números negros. Las cifras así lo avalan.

Si analizamos el actual ranking mundial ATP y elaboramos una teórica clasificación de jugadores nacidos en 1991 y 1992 (Nadal es de la generación del 86), España tendría en estos momentos dos top-ten: Pablo Carreño (4) y Javier Martí (6), siendo el único país con dos jugadores de esa edad en el top-200 mundial. Sólo el australiano Bernard Tomic, el búlgaro Grigor Dimitrov y el estadounidense Ryan Harrison, todos ellos en el top-100, superan a Pablo Carreño (136), mientras que el taiwanés Yang Tsung-Hua se interpone entre Carreño y Javier Martí (185). Si la clasificación se ciñera a la generación del 92, Javier Martí sería tercero sólo superado por Tomic y Harrison.

Estos datos nos revelan asimismo que 13 de los países que figuran en el Grupo Mundial de la Copa Davis 2012: Francia, Suiza, República Checa, Italia, Serbia, Suecia, Kazajastán, Austria, Canadá, Japón, Croacia, Alemania y Argentina, no tienen jugadores de la generación 91 y 92 entre los 250 primeros de la clasificación mundial. Son sólo datos que quizás no predigan el futuro, pero que de alguna manera si nos deben servir para pensar que el ‘relevo generacional’ no es sólo un problema de España sino del tenis mundial. En una lista ATP generada con tenistas nacidos en 1990, 1991 y 1992, es decir con tenistas apenas cuatro años más jóvenes que Nadal, España mantendría un top-ten (Carreño, 9) y un top-20 (Martí, 17), siendo uno de los escasos países con dos top-20.

España sabe como fabricar jugadores. Lo sabe porque tiene buenos técnicos a los que incluso recurren grandes promesas extranjeras. ¿Porqué hemos de desconfiar tanto y pensar que se rompa esa cadena? Si nuestros técnicos, muchos de ellos de contrastado prestigio, tanto en las escuelas de formación de clubes, como en centros territoriales y academias privadas, mantienen la ilusión y el sacrificio que se necesita para formar a tenistas de competición, ¿porqué se nos va a olvidar nuestra receta de éxitos? Ellos son nuestro mejor activo, y no quiero citar nombres porque son muchos.

Los últimos años han sido muy buenos en los resultados de equipos juveniles españoles en competiciones internacionales. Yo confío en esos jugadores y técnicos, y en esa hornada de gente aún extremadamente joven que bajo el influjo de los héroes de la generación actual llenan las escuelas de peques en nuestros clubes. Sinceramente, el gran peligro que ahora mismo me parece se cierne sobre la estructura de nuestro tenis profesional, es que la crisis rompa esa pirámide de torneos de base en los que crecer. Pero esa crisis no va a cebarse sólo en España, ya que trasciende a todas las fronteras. Aún sabiendo que el momento actual es irrepetible, prefiero pensar en que hay esperanza a la que hay que dejar trabajar sin agobios y en equipo, como en la Copa Davis.

ANEXOS

RANKING MUNDIAL DE JUGADORES NACIDOS EN 1991 y 1992

1 Bernard Tomic (42 ATP) Australia 1992
2 Ryan Harrison (79 ATP) USA 1992
3 Grigor Dimitrov (76 ATP) Bulgaria 1991
4 Pablo Carreño (136 ATP) España 1991
5 Yang Tsung-Hua (173 ATP) Taiwán 1991
6 Javier Martí (185 ATP) España 1992
7 Laurynas Grigelis (198 ATP) Lituania 1991
8 Benjamin Mitchell (214 ATP) Australia 1992
9 Andrey Kuznetsov (222 ATP) Rusia 1991

RANKING MUNDIAL DE JUGADORES NACIDOS EN 1990, 1991 y 1992

1 Milos Raonic (31 ATP) Canadá 1990
2 Bernard Tomic (42 ATP) Australia 1992
3 Grigor Dimitrov (76 ATP) Bulgaria 1991
4 Ryan Harrison (79 ATP) USA 1992
5 Cedrik-Marcel Stebe (81 ATP) Alemania 1990
6 Vasek Pospisil (119 ATP) Canadá 1990
7 Ricardas Berankis (125 ATP) Lituania 1990
8 Alessandro Gianessi (135 ATP) Italia 1990
9 Pablo Carreño (136 ATP) España 1991
10 Evgeny Donskoy (144 ATP) Rusia 1990
11 Facundo Bagnis (151 ATP) Argentina 1990
12 Federico Delbonis (166 ATP) Argentina 1990
13 Gastao Elias (172 ATP) Portugal 1990
14 Yang Tsung-Hua (173 ATP) Taipeh 1991
15 David Goffin (174 ATP) Bélgica 1990
16 Ignatik Uladzimir (183 ATP) Bielorusia 1990
17 Javier Martí (185 ATP) España 1992
18 Dusan Lavojic (191 ATP) Serbia 1990
19 Laurynas Grigelis (198 ATP) Lituania 1991
20 Benjamin Mitchell (214 ATP) Australia 1992
21 Marius Copil (217 ATP) Rumania 1990
22 Jerry Janowicz (221 ATP) Polonia 1990
23 Andrey Kuznetsov (222 ATP) Rusia 1991
24 Guillaume Roufin (236 ATP) Francia 1990
25 Jan Lennard Struff (238 ATP) Alemania 1990

Pedro Hernández

Director de Comunicación de la RFET

Autor Pedro Hernández.

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La cima del Everest

La Final de la Copa Davis -que culminó en victoria ante Argentina- ha supuesto una de esas alegrías imperdurables que forma ya parte de la historia del tenis español.

Fue el partido de tenis más visto en la historia de la Copa Davis con una cuota de 32´6 por ciento de cuota de pantalla y alrededor de cuatro millones de espectadores. El minuto de oro fue a las 17´21 horas, en el momento que Nadal aseguró la Ensaladera para España. (41´4 por ciento y 6´2 millones de espectadores) superando en múltiples parámetros al que llaman “deporte rey”.

Además de esos datos, la presencia del Rey ininterrumpidamente; y la del Príncipe el Sábado (primera vez desde 1992 que asistían juntos a un evento deportivo desde la Final de Waterpolo de los Juegos Olímpicos), han propiciado que este acontecimiento haya confirmado todas las previsiones de lo que el tenis puede llegar a alcanzar desde el punto de vista social y mediático. Es la definitiva superación de la frontera entre el mal llamado deporte elitista y el fenómeno de masas.

Sin duda alguna, estos Jugadores han superado todos los retos posibles; y de una manera u otra, son los que han propiciado éxitos sin solución de continuidad. Y todos ellos son coautores, puesto que no cabe olvidar la victoria en Mar del Plata o la reciente de Austin, sin la cual, no hubieramos levantado la Ensaladera.

Desde el punto de vista de la estrategia de la RFET., se intentó favorecer el máximo aforo posible en orden a privilegiar el aspecto deportivo sobre cualquier otro incidental. Así las cosas, si hubiéramos eventualmente celebrado esta Final en un escenario cerrado menor, posiblemente la fuerza de la hinchada argentina hubiere sido aun mayor. Por otra parte, la “emoción” y el “ambiente” repercuten tanto en la competitividad deportiva como en la dimensión emocional del evento. Cierto es que un escenario heterodoxo puede propiciar molestias inhabituales en el tenis que lamentamos; pero, también que coadyuva a la obtención de índices como los descritos al inicio de este artículo.

Recién terminada la competición, tal vez requiramos de cierto tiempo para valorar y juzgar lo que aquí ocurrió; sabido es, que todo análisis ha de hacerse con distancia.

En 1.924 Mallory e Irvine comenzaban su tercer intento de ascención del Everest. Hasta entonces, ningún escalador había logrado esa hazaña. En aquellos tiempos, los medios eran muy limitados. Desde pesadas bombonas de oxígeno, hasta ropas de lana que difícilmente cubrían las exigencias límite de una ascensión imposible. Unas horas después del inicio -de madrugada- de ascensión al Everest, no había ninguna noticia de los escaladores, hasta que, de repente, una nube que preservaba el Everest, se abrió, dejando ver dos pequeñas figuras cerca de la cima.

Hasta 1.999, en que se encontró el cuerpo de Mallory, toda la discusión y el debate se centró sobre si los escaladores privilegiaron llegar a la cima, sobre las posibilidades de sobrevivir en el descenso.

En un año en el que acabamos en la cima del Everest, han empezado los análisis críticos sobre el futuro de nuestro deporte. He dicho y sostenido que hay que apurar el instante y el fulgor del relámpago; pero comprendo la preocupación por lo que vendrá.

En un año en el que decisiones como el ojo de Halcón, la impugnación de la pista de Austin, u otros resultaron influyentes en obtener la Ensaladera, quiero agradecer a todos los aficionados que estuvieron siguiendo el tenis en un fin de semana de Diciembre en el que España necesitaba resistir; y quiero también agradecer a estos jugadores y capitán, por ayudarnos a los españoles a prevalecer. Más que una crónica de la hazaña deportiva, la Final de Sevilla, es la esperanza de que el hombre sobrevive a la angustia y a la desazón, si puede sobrecogerse con la poesía o el deporte.

Y por mi parte, agradecer a todos los que, sin el indebido protagonismo que yo he ocupado, con sus decisiones y su apoyo, nos ayudaron en momentos difíciles. Si volviera hacia atrás, no cabe duda de que hicimos bien o, al menos, en conciencia; y que esta Copa Davis es, sobre todo, una conquista.

La mayoria de los cronistas e investigadores han rechazado que Mallory e Irvine murieran después de coronar el Everest. Yo, mientras viva, me empeñaré en lo contrario.

Y así fue, como en un Diciembre que se esperaba anodino, un faro iluminó -como una luz en la sombra- las vidas inciertas de un incierto país, que -si tuviera la fe de esta Selección-, aun sería capaz de coronar el Everest.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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Crecer y Evolucionar = Lentitud y Dificultades (rectificación y matización)

El escrito que con fecha 28 de junio pasado escribí y publicó la Real Federación Española de Tenis en el Blog de su página web, y que firmé como Presidente del Comité de Docencia de dicha Federación, ha tenido una dispar acogida por lo que quiero aclarar, matizar e incluso corregir algunas de las afirmaciones.

Vayan por delante mis disculpas a mis compañeros de profesión porque en algunas partes del escrito utilicé formas no adecuadas y adjetivos impropios que no debí utilizar. Por ello, quiero hacer públicas estas disculpas en el mismo medio en el que se publicó mi escrito.

En primer lugar, quiero destacar la primera frase con la que inicié el escrito “Quiero hacer una serie de reflexiones”. Ese era mi objetivo, reflexionar y compartir desde mi experiencia en Navarra, con mis compañeros de profesión en particular y con el mundo del Tenis en general, una serie de preocupaciones.

Mi intención era la de “provocar”, pero provocar el debate, eso no lo niego. En mi calidad de Presidente del Comité Nacional de Docencia, quiero trabajar para que todos los profesionales del Tenis, y en particular mis compañeros de Navarra y yo, creamos en la formación continua, revisemos constantemente nuestros métodos de trabajo y evolucionemos a la gran velocidad que nuestro deporte lo hace. Si nos acomodamos y nuestros directivos no nos lo hacen ver y comparten nuestro acomodo, los perjudicados son los deportistas que confían en nosotros.

Que trabajamos para nuestros jugadores, es un hecho, una realidad. Y por ello, debemos buscar lo mejor que darles. Y lo mejor que les podemos ofrecer e intentar transmitir es la realidad del Tenis de hoy. Un Tenis que, afortunadamente, ha evolucionado de una forma considerable en los últimos años y que gracias a la investigación y a la formación de nuestros técnicos, ha llevado a España a ser la mayor potencia mundial del Tenis y ser la envidia de cualquier país que, en otros aspectos y desgraciadamente, nos gana por goleada. ¡Enseñemos esto a nuestros jugadores! ¡Formémoslos como se merecen! ¿Algún tenista nuestro se merece no tener lo mejor? ¡Vamos a intentarlo! Pero para ello, es necesario el concurso de todos. Si queremos tener un tenis vivo, actual y con ganas de evolucionar, deberemos poner de nuestra parte. Esto no viene solo.

Para finalizar, me vais a permitir una reflexión sobre una federación pequeña, en este caso sobre Navarra. Si tomamos la vía de la evolución, iremos creciendo, sin duda. Si, por el contrario, no lo hacemos, seguiremos siendo una territorial pequeña en todos los aspectos. Tendremos nuestras actividades competitivas a través del calendario de competición y podremos hacer cientos de campeonatos regionales, pero la realidad seguirá siendo que nuestros jugadores, en sus únicas salidas al exterior como son los campeonatos de España, seguirán cosechando, por lo general, pésimos resultados por donde quiera que vayan y, después de 25 años de vida, no encontraremos nuestro progreso por ninguna parte. Yo, no quiero eso para el Tenis Español, menos aún para el Navarro.

Nada más. Solo incidir en que si alguien, con la lectura de mi primer escrito, se sitió particularmente atacado, le pido disculpas. Insisto, esa no era mi intención. Se que algunas de las expresiones utilizadas no fueron las correctas, pero quiero que todos, entrenadores, directivos, jugadores, aficionados, reflexionemos sobre qué tipo de entrenador queremos y que tipo de entrenador no queremos para nuestros clubes.


Andrés Sanzol Salinas

Presidente Comité Nacional de Docencia
Real Federación Española de Tenis

Autor Andrés Sanzol.

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Una final en el horizonte

En unos días, Sevilla vivirá una Final de la Copa Davis, clave para el tenis español. Para llegar aquí, España ha ganado dos Eliminatorias fuera, contra Bélgica y contra USA; y una muy dura en casa contra Francia. Llegar a una Final está reservado a la Leyenda, a quienes tienen la convicción. Tal vez una, pudiera dimanar de una casualidad. Pero la continuidad en los objetivos responde a un talento y a un sentimiento por los colores incomparables.

Me gustaría poder apartar todo lo accidental del espectáculo que veremos en el Estadio de La Cartuja. Que pudieramos detener el tiempo y que cada segundo alcanzara horas o edades ciegas.

Si pudiera pedir un deseo, tal vez sería apurar el instante; y poderlo hacer desde la perspectiva de unos años. Entonces -cuando estos transcurran- valoraremos lo que vamos a vivir; el regalo que este Equipo nos hará en forma de emoción, de sentimiento o de pasión.

Entraré en el Estadio Olímpico consciente de que la vida no vuelve… Cuando acaba una Eliminatoria, suelo permanecer sentado un largo instante, hasta que el sol se ahoga y la oscuridad lo invade todo. Pero es entonces cuando una luz emerge y me recuerda la fugacidad de la vida y de los buenos momentos.

En estos tiempos de redes sociales y de medios virtuales en los que sólo se habla de tenis… el deporte que amamos y que nos une… apartemos todas las diferencias, todo lo esquivo y miremos el horizonte mientras dure esa luz que sólo tiene Sevilla; ese azul que nos deslumbra…

Y cuando la bruma del Guadalquivir nos alcance, que crucemos ese río, sin miedo, como hacia una playa de arena blanca; y recordemos que la vida nos dió el regalo de estar allí, cuando unos héroes nos hicieron importantes, levantando juntos, una quimérica Ensaladera de Plata.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.


La paz

En estos últimos días en los que muchas noticias nos han conmovido e incluso alguna de ellas han agitado el mundo, el cese de la actividad de la banda terrorista cuyo nombre ni siquiera pronunciaré, nos ha tocado de un modo especial.

Un amigo (primero ante todo) y miembro de la Junta Directiva de esta RFET (en segundo término), nada más pública la noticia, me envió un sms en el que me decía “ETA ha dejado las armas”… A continuación, le respondí que qué le parecía la noticia, recibiendo nuevamente un sms en el que me decía: “buena noticia para los que hemos estado en sus malditas listas”.

Hace también escasos días, en un Foro Económico europeo, coincidí con Luis del Olmo, quien también pasó por ese trago e incluso sobrevivió por la milagrosa intervención de un agente de Policía (DEP) que resultara asesinado como consecuencia de ello y que le salvó.

Sin entrar en valoraciones para las que no me encuentro capacitado, quiero pensar en los amigos/as que nos rodean y de los que ignoramos gran parte de sus vidas; las amenazas que les abruman a ellos y a sus familias; y los miedos que les acechan…

Tal vez analizando la envergadura de estas circunstancias, -nada más y nada menos que la pérdida violenta de una vida- valoremos la insignificancia de nuestros miedos; y el inmenso valor de la paz. Ya saben, dicen que la felicidad es la ausencia de miedo.

Pero más allá incluso de todo lo anterior, quiero expresar mi admiración por todos los que, a pesar de la incerteza de la existencia, mantienen el gozo y la valentía de seguir adelante; e incluso (no sé si yo sería capaz) de cruzar el umbral de una puerta segura, para salir a una calle donde alguien puede estar esperando sólo para robarte la vida.

Fue Confucio quien distinguió a aquellos hombres que buscan lo abstruso y lo insólito y viven una vida con el único espejismo de poder dejar su nombre para la posteridad; frente a aquellos que viven en completa armonía con el orden moral universal.

Después de la lectura de ese sms, quizás sea a éstos a los que se refiera el filósofo. A aquellos que han estado amenazados y han guardado silencio… a aquellos que han mantenido la dignidad, frente a las contrariedades de los protagonistas de la barbarie.

Como decía Santanaya “mi ateísmo es auténtica piedad hacia el universo…”. Así también, es mi convicción. No me hace falta la divinidad; porque estos hombres y amigos sí que son dioses…

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.


La relatividad del tiempo

El análisis de la vida demuestra la relatividad del tiempo y de la medida. A veces uno descubre que un corto periodo de tiempo se alarga en la memoria de forma absoluta; y otras, cómo largos momentos se transforman en puros instantes intemporales.

En estos días, -que han sido o parecido largos-, he tenido la ocasión de actualizar periodos de mi vida que consideraba pasados e intentar constatar la frágil memoria sobre los mismos.

Así, reviviendo algunos de los momentos clave en mi experiencia al frente de la Federación, he traído a mi recuerdo la Final de Barcelona de Copa Davis contra Chequia, y, sobre todo, los instantes preparatorios de lo que resultaron finalmente instantes mágicos en la ciudad que habito y de la que, alguna manera, ando constantemente despidiéndome. La ciudad luminosa que amo y que Mendoza llamara de los prodigios.

He imaginado lo largo que fue aquel esfuerzo de David, en el que remontó un partido perdido; y lo efímero con que transcurrió todo lo demás.

Y en estos días en que Sevilla retorna a mi memoria aquella Final contra Estados Unidos, que fuera record de asistencia a un partido de tenis, he vislumbrado lo largo y duro que me pareció cuanto ocurrió a mi alrededor, en el momento en que Carlos Moyá ganaba su mejor recuerdo en una vida deportiva de leyenda.

Es evidente que siete años después, ya no parecemos -ni tal vez seamos- los mismos. Solo hace falta ver el rostro ante un espejo para conducirnos a la fragilidad de la existencia y la imperdurabilidad, en cambio, de algunas pasiones y emociones-

Mi paseo por Sevilla, siete años después de aquella primera Final, me retorna una ciudad desconocida; donde algunos miedos e incertidumbres no terminan de agonizar. Por el contrario, la luz de Barcelona, empieza a quebrarse cuando la luz y la paz me llenan saliendo de un subterráneo a la Rambla -mi Rambla- de Cataluña.

Frente a quienes anhelan como facultad imposible volar o ser invisibles, a mi me encantaría disponer de un don por el que me fuera permitido parar el tiempo; pero no para que no transcurriera, -sería injusto con los otros-, sino para que me permitiera hacer permanecer en mi piel, más que en mi corazón, algunas caricias que fueron únicas y lo que sentí ante ellas; pero, sobre todo, el sentimiento incondicional de que lo perdido no tiene importancia, si un hilo de tu existencia te permitiera volver a ser un Dios, en el momento vertiginoso que sientes, amas o incluso sufres. Un momento ánte el abismo, ante el fulgor del relámpago que te recuerda que hay veces en que merece la pena vivir, y, al mismo tiempo, morir.

Y cuando llegue Diciembre en el Sur, -ya saben, no conviene perderse el Sur-, intentaré parar el tiempo, para que cuando transcurra, no se convierta en falta de luz. Yo temblaré entonces, porque quienes se estremecen, nunca estarán en la oscuridad.

Barcelona y Sevilla, entonces, quedarán unidas mediante un hilo invisible que irá desde la luz al prodigio. Gracias a estas dos ciudades y a la selección española de tenis que las hizo únicas en mi recuerdo.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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Congresos nacionales de tenis y clubes

Quiero dedicaros unas líneas para animaros a que participéis en los Congresos Nacionales de tenis y de Clubes que los próximos 31 de octubre, 01 y 02 de noviembre se van a celebrar en la ciudad de Valencia. Vuelve a ser una gran oportunidad para compartir experiencias y adquirir nuevos conocimientos sobre los avances en nuestro deporte.

Las etapas de formación de los jugadores son el periodo más importante de su desarrollo como tenistas y como personas. El que pasemos estas jornadas debatiendo sobre todo esto va a suponer un avance en nuestro trabajo con estos jugadores.

La calidad de los profesionales con los que vamos a contar es muy alta, lo que nos va a dar a los entrenadores que acudamos toda una serie de conocimientos y experiencias que luego podremos trasladar a nuestros lugares de trabajo y poder aplicarlas en las sesiones de entreno con los jugadores.

Desde aquí también quiero agradecer y felicitar al Área de Docencia de la RFET, en particular a David Sanz que sin su interés, sus ganas, sus conocimientos, su profesionalidad, nada de esto sería posible. Tampoco quiero olvidarme de las chicas que trabajan en el Área de Docencia, así como de todos los ponentes que durante estos dos días van a estar con nosotros.

Por ultimo, también mi agradecimiento a la Federación de Tenis de la Comunidad Valenciana y a todas las personas que ayudaran a que todo sea un éxito.

Pues nada, no me queda más que animaros a que vengáis a Valencia a pasar unos días intensos de tenis.

Andrés Sanzol Salinas
Presidente Comité Nacional de Docencia

Autor Andrés Sanzol.

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Sobre la ternura

A veinticuatro horas del comienzo de la Semifinal de la Davis en la ciudad de Córdoba y en el nerviosismo propio de una tesitura clave para el tenis español, quiero, sin embargo, referirme a la ternura. En estos días que nos han llevado desde Sevilla a Nueva York y de Nueva York a Córdoba, en apenas unas horas, quiero evocar lo que he sentido en el atardecer sobre una pista donde todos gritaban “Nole, Nole” y todos acabaron exclamando “Rafa, Rafa”; y, sobre todo, lo que viví después; y, desde esta columna, expresar el sentimiento de ternura hacia quienes con apenas veintitantos años, salen a una pista de tenis a enfrentarse contra todos sin un rincón donde alguien pueda siquiera -en el peor momento- propiciar un abrazo.

Un abrazo necesario, cuando todos gritan otro nombre o cuando una bola arrastra tu pena y tu impotencia… un abrazo profundo cuando te enfrentas a tu propio abismo personal. Un abrazo imprescindible cuando te hallas en un frío confín de una tierra sin nombre donde solo hay viento que te acoja.

Córdoba fue la cuna de la sabiduría. Tierra de poetas, de filósofos, de humanistas y de médicos. Los árabes se movieron desde el Norte y el Centro de África, hasta el centro de Asia y el mediodía de Europa. Pero fue Córdoba, sobre Damasco, Bagdad, Nishapur, Samarkanda… el centro de todo; el lugar oculto donde la palabra era arte y cuando aún no existía siquiera la literatura.

Conmovido por lo que vi en estos días; por la ternura de quienes esperaron a que acabara este o aquel partido; por quienes en este u otro viaje, se dedicaron a componer los sueños rotos o el alma vencida. Conmovido por el grito unánime de españoles y españolas que, detrás de una televisión, gritaron Rafa, Rafa… abrazándolo con toda su ternura, cuando no había un solo refugio en una pista maldita. Conmovido por alguna mirada buscando comprensión y por la pureza del amor incondicional a aquellos que queremos… y que nos esperan más allá de la ficción de las victorias o las derrotas…

Y hoy a veinticuatro horas del inicio de la Eliminatoria más difícil de la historia; nuestra Final de Davis más inmediata, contra Francia; pido a esa Córdoba orgullosa aún y especialmente en el drama, y a todos los que nos honren con su presencia en la Plaza de los Califas, ternura… ternura inmensa con los nuestros. Con David, Rafa, Feliciano y Fer. Que el grito unánime que sólo aquí sabemos pronunciar, repare las afrentas sufridas en lugares y países ajenos.

Que todo Córdoba se una en un solo grito de ternura; en un solo abrazo que transforme esos gritos en otras pistas. Que Córdoba sea Bagdad, Samarkanda, Damasco, Nishapur, pero que, sobre todo, sea Córdoba y a diferencia de quienes acabaron tarde con “Rafa, Rafa”, no cejen en un “España, España”, desde el inicio de la Eliminatoria.

Y traigamos a esta vieja ciudad del Sur, oculta y con embrujo, nuestros viejos dolores enterrados, para entre todos, que España se clasifique para una nueva Final de la Davis.

Gracias.

José Luis Escañuela

Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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A dos metros del cielo

Es innegable que la vida puede cambiar en un segundo y que cuanto has construido se puede desmoronar sin solución de continuidad. Hace unos meses, con motivo de la Eliminatoria de Copa Davis de Bélgica, recibimos la noticia de la retirada (confiamos que temporal) del futbolista Miki Roque por un cáncer del que se encuentra recuperándose.

Recientemente un periodista y amigo, con 36 años, recibió la noticia, al tratarse de una simple otitis, de que padecía un linfoma. Hoy se encuentra ingresado en un hospital sometido a un fuerte tratamiento. La tragedia y el dolor son consustanciales al hecho de estar vivo. No hay nadie que no tenga un recuerdo de alguien ausente. Sin embargo, muchas veces las despedidas no son posibles y la partida incompatible con un abrazo o un te quiero.

Una de las preguntas con que el ser humano se enfrenta es cuál es el último pensamiento o el postrero recuerdo antes de la muerte. Creo que el amor es uno de los sentimientos que la trascienden hasta el punto de que la agonía vincula a la imposibilidad de despedirte de quien amas.

Frente a panorama tan desolador, lleno de impotencia y de desgracias, justo es reconocer que también subsiste la esperanza. La guía de lo que uno ha vivido permanece como insoslayable patrimonio de la fragilidad de la existencia. Se trata del fulgor del relámpago que nos retrotrae a lo que hemos sentido o amado.

En unos días, Córdoba vivirá unas semifinales de Copa Davis del más alto nivel. La Plaza de Toros de Los Califas se llenará para ver el milagro del tenis junto al esplendor y la decadencia de la cultura árabe que la circunda. Son muchos los momentos que nuestros deportistas han convertido en imperdurables y particularmente los míos.

Córdoba será un nuevo momento para ello: para gozar de otro momento irrepetible, pleno de emoción en un entorno orgulloso de su pasado y celoso de conservarlo secretamente como todo lo andaluz. Pero al mismo tiempo, será también ocasión de recordar a quienes sufren, especialmente ahora a quienes lo hacen habiendo estado vinculados al deporte.

Quiero por ello que, mientras observamos a unos tenistas de leyenda hacernos caminar hacia el posible esplendor de una nueva Final de Copa Davis, evoquemos a quienes, con nosotros, han vivido momentos análogos, y que hoy no podrán compartirlo. Con ellos, presentes o no, recorreré los dos metros que me separan del cielo.

José Luis Escañuela
Presidente
Real Federación Española de Tenis

Autor José Luis Escañuela.

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